Cristina K muestra que es ella, y no Fernández, quien manda





Por Ricardo Roa   *
 
Escribió para recordar a Kirchner y para mostrar que si alguien manda no es Alberto Fernández.
 
Si Alberto Fernández esperaba un apoyo contundente de Cristina Kirchner para despejar las dudas que hay sobre esa relación, deberá seguir esperando.
 
Cristina K salió con una larga carta un día antes del nuevo 17 de Octubre peronista, el 27 kirchnerista, aniversario de la muerte de Kirchner y habló de unas cuantas cosas pero sobre todo habló de ella. Una Cristina auténtica. A medida que uno lee la carta cuesta encontrar que Cristina se muestre comprometida con el gobierno de Fernández pese a que el gobierno es uno solo y ella es la vicepresidente.
 
Comenta sobre el gobierno como si no fuera parte del gobierno y hasta por momentos ningunea a su compañero de fórmula, con aires de si hay crisis a mí no me miren ¿Y cómo explica que Alberto Fernández esté dónde está? Dice: “Con el volumen de nuestra representación popular, resignamos la primera magistratura para construir un frente político con quienes no sólo criticaron duramente nuestros años de gestión sino hasta prometieron cárcel a los kirchneristas”.
 
Una lectura obvia de que resignaron la primera magistratura para armar un frente es que considera a Fernández de otro palo. Ella se despega de Fernández, ya que Fernández no se despega de ella. Otra lectura es que una de las primeras figuras del combo que prometió públicamente cárcel a los kirchneristas es Sergio Massa. Se entiende por qué anda como anda la coalición y por qué se habla tanto y todo el tiempo de las internas en el Gobierno.
 
Se entiende también lo que, de modo tácito, dice: “Sólo yo puedo salvarlos”. Por ahí y como al pasar, Cristina habla de “funcionarios y funcionarias que no funcionan”. No identifica a ninguno pero a partir de ahora cualquiera que sea renunciado habrá sido porque Cristina le pidió a Fernández que lo renuncie.
 
Cree que con decir que “el sistema de decisión en el Poder Ejecutivo hace imposible que no sea el presidente en el que tome las decisiones del gobierno” de aquí en más nadie pensará que ella no tiene nada que ver. Bien leída, en la carta demuestra que es ella quien manda diciendo supuestamente lo contrario.
 
Para Cristina, el gran problema de la Argentina es “el prejuicio antiperonista” de los empresarios. Conclusión: si no fuera por eso, todo andaría fantástico. En ese punto si no aparece el odio, seguro aparece la bronca y una bronca que no tiene demasiado cuidado en disimular: es un punto central de su relato.
 
Y es una bronca que también apunta contra el periodismo al que ubica en categoría de espía y autor de acciones psicológicas y contra los jueces. Pero cuando carga las tintas con los empresarios y habla de un maltrato sistemático en la reunión de IDEA, carga las tintas de hecho sobre Fernández, que finalmente fue el que decidió ir a ese encuentro pensando en mejorar la relación.
 
Después de disparar de esa manera contra algunos de los propios, contra todo el macrismo y contra los empresarios, Cristina imagina y propone un gran acuerdo nacional donde no falte nadie. Convoca a los mismos que un ratito antes había zamarreado. Eso es algo que hacen sólo los que saben que mandan. Vengan al pie.
 
¿Y para qué los convoca? No para unir a los argentinos o acordar un modelo de desarrollo o un plan para terminar con la pobreza. Dice que es para resolver el problema que según ella es el más grave que tiene la Argentina: “la economía bimonetaria”. O sea, el dólar paralelo. El dólar es un problema serio pero en el mejor de los casos es la expresión de cómo viene desde años y cómo está la Argentina.
 
¿Para qué escribió esta carta Cristina? Hay un homenaje a su esposo y un auto homenaje. Pero hay un mensaje a Alberto Fernández que no ayuda al Presidente. Y no lo ayuda en su peor momento y cuando todavía le quedan tres años largos de gobierno
 
Por Ricardo Roa
M, 27/10/2020
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