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Batalla de El Alamein

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Tabla de contenidos

 

La Batalla de El Alamein puede referirse a dos batallas entre Gran Bretaña y Alemania libradas en 1942 en El Alamein, durante la Segunda Guerra Mundial.

  • Segunda Batalla de El Alamein (23 de octubre al 4 de noviembre de 1942): las líneas defensivas del Afrikakorps son rotas por los británicos.

Segunda Batalla de El Alamein - Frente del Mediterráneo - Segunda Guerra Mundial

Tropas británicas avanzan por el campo de El Alamein

Fecha: 23 de octubre al 3 de noviembre de 1942

Lugar: Al sur de El Alamein, Egipto

Resultado: Victoria Aliada

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Beligerantes

 Reino Unido
 Polonia
 Australia
 Alemania  India Colonial
 Italia  Nueva Zelanda
 Canadá
 Sudáfrica
 Rhodesia
 Francia Libre

Comandantes

 Erwin Rommel  Bernard Montgomery

Soldados

Afrika Korps:
90 mil hombres
500 tanques
500 cañones
350 aviones
Octavo Ejército Británico:
250.000 hombres
1.030 tanques
900 cañones
530 aviones

Bajas

1ª El Alamein  2ª El Alamein

13.000 muertos

46.000 heridos o

capturados

 23.500 muertos

 y heridos

La Segunda Batalla de El Alamein

Fue el punto de inflexión de la guerra en el norte de África, durante la Segunda Guerra Mundial. La batalla fue la continuación de la Primera Batalla de El Alamein, que había detenido el avance de las fuerzas del Afrika Korps. El General Bernard Montgomery había tomado el mando del VIII Ejército Británico, desplazando a Claude Auchinleck en agosto de 1942.

 

 

La victoria aliada acabó con los deseos alemanes de apoderarse de Egipto, en aquel entonces colonia británica, y de adquirir el control del Canal de Suez, así como de los pozos petroleros del Medio Oriente. Después de esta batalla, las fuerzas alemanas tuvieron que retirarse a través de toda la costa norte de África, sufriendo en todo momento la persecución británica, hasta que finalmente un gran número de soldados alemanes fueron atrapados en Túnez, si bien muchos escaparon a Sicilia.

 

 

Antecedentes  

Para julio de 1942, el Afrika Korps y su soporte italiano al mando del General Erwin Rommel habían inflingido serias derrotas a las fuerzas británicas en Gazala, avanzando cada vez más hasta Egipto. En aquel momento, solamente el VIII Ejército Británico se interponía entre el Canal de Suez y las fuerzas alemanas. Sin embargo, a pesar de llevar varias victorias encima, la situación para el Afrika Korps era crítica, ya que sus líneas de suministros eran muy largas y carecía de refuerzos, mientras que los aliados recibían cada día tropas frescas de Nueva Zelanda y Australia, que relevaban a las cansadas tropas de la India. Con el tiempo en su contra, Rommel decidió utilizar el impulso victorioso y continuar su ataque contra los británicos, a pesar de que sus fuerzas no estaban recuperadas de la última ofensiva. Mientras tanto, los británicos se habían retirado hasta el pueblo de El Alamein, ya que debido a que a 60 km al sur se encuentra la depresión de Quattara, se formaba un cuello de botella útil a la hora de detener a los alemanes. En el mes de julio, los británicos lograron detener a los alemanes, que tuvieron que pararse y reorganizarse.

 

 

El 30 de agosto de 1942, Rommel atacó de nuevo a los aliados en la llamada Batalla de Alam Halfa, pero obtuvo los mismos resultados negativos. En este momento Montgomery había recibido el mando, y Rommel se preparó para el contraataque. Después de seis semanas de preparativos, Montgomery decidió atacar. Si bien los números beneficiaban a Montgomery, en proporción de 2 a 1, Erwin Rommel había demostrado que tenía el ingenio para amortiguar este factor.

 

 

Planes aliados

La Operación Lightfoot de Montgomery pretendía el cruce por dos corredores a través de los campos minados en el norte. Los blindados británicos pasarían a través de estos corredores, una vez que estuviesen limpios, y se enfrentarían a los blindados alemanes. Al mismo tiempo se lanzarían ataques de distracción en el sur, que evitarían la llegada de refuerzos. Montgomery esperaba que la batalla durara doce días, dividida en tres etapas: la ruptura, la batalla y la ruptura final.

 

 

La fuerzas de la Mancomunidad de Naciones llevaron a cabo una serie de escaramuzas en los meses anteriores en la batalla, para engañar a los alemanes, haciéndoles creer que las fuerzas aliadas estaban distribuidas en el frente de una manera distinta a la realidad. Esta operación fue llamada Operación Bertram. De hecho, se construyó una tubería falsa, con el objetivo de hacer creer a los alemanes que el ataque se haría más tarde y más al sur. Además, carrocerías de tanques hechas de madera fueron colocadas sobre jeeps que se desplazaron por el sur. Al mismo tiempo, los tanques en el norte fueron camuflados para que parecieran camiones de suministro.

 

 

Los alemanes por su parte se atrincheraron en dos líneas defensivas, bautizadas por los aliados como la Línea Oxalic y la Línea Pierson. En y entre ellas las fuerzas del Eje enterraron medio millón de minas, la mayoría antitanque. Estos campos minados, en forma de herradura, fueron apodados por Rommel los Jardines del Diablo.

 

 

Planes alemanes

Después de la derrota en Alam Halfa, las fuerzas del Eje estaban seriamente disminuidas. El Afrika Korps estaba exhausto y escaso de suministros, esperando que la captura de recursos aliados los ayudaría a resistir. En agosto, Rommel tenía la ventaja en hombres y tanques, pero esto cambió rápidamente cuando Gran Bretaña empezó a enviar tropas de la India y Australia, así como 300 M4 Sherman cortesía de Roosevelt. Rommel continuó solicitando suministros y hombres a Alemania, pero la mirada del Alto Mando Alemán se hallaba fija en el Frente Oriental.

 

 

Rommel sabía que el tiempo estaba en su contra, y que la ofensiva aliada se hacía más fuerte cada día, por lo que enfocó su mirada en las tropas que participaban en la Batalla de Stalingrado, con la esperanza de que una rápida victoria allí les permitiera cruzar el Cáucaso hasta llegar a Persia, actual Irán, obligando a los británicos a luchar en dos frentes, uno en la frontera de Egipto con Libia y el otro en Persia.

 

 

Sin embargo, la batalla en Stalingrado no sólo no acabó rápidamente, sino que las fuerzas alemanas fueron cercadas y destruidas completamente, siendo ésta la peor derrota alemana hasta la Operación Bagration.

 

 

La batalla

Tanques británicos avanzan después de que los ingenieros abrieran un camino en el campo minado

 

Operación Lightfoot  

En una noche de luna llena y con cielo despejado, los británicos empezaron su ofensiva, llamada Operación Lightfoot, disparando su artillería durante cinco horas y media, utilizando 882 armas con un promedio de 600 rondas cada una. Se rumorea que el ruido causado fue tan grande, que los oídos de algunos artilleros sangraron.

En la Operación Lightfoot la infantería debía avanzar primero, ya que el peso liviano de los soldados no debería hacer detonar a las minas antitanques (Lightfoot significa "pies ligeros"). Una vez que la infantería hubiera atacado, deberían abrir un sendero libre de minas de unos 7 metros de ancho, por el cual se esperaba que pasaran los tanques formados en una fila. De esta manera, los ingenieros tuvieron que atravesar el Jardín del Diablo en una sección de 8 km de largo. Esta operación no arrojó los resultados deseados, en parte porque la extensión de los campos minados resultaron ser más extensos de lo esperado. Otra circunstancia que retrasaría la limpieza de minas fueron los equipos de detección de minas suministrados a los ingenieros del ejército británico, ya que en muchos casos fueron defectuosos y otros se averiaron, por lo cual finalmente la limpieza de los campos minados debieron realizarlas los mismos ingenieros, pero tanteando el terreno con bayonetas.

 

 

Mientras tanto, en el sur de El Alamein, el XIII Cuerpo británico ejecutaba un ataque de diversión que atrajo a la 21ª División Panzer alemana y la División Acorazada Ariete italiana.

 

 

Al mismo tiempo, el XXX Cuerpo británico intentaba atravesar el campo minado para formar un segundo sendero para las divisiones acorazadas del X Cuerpo. A las 22:00 horas del 23 de octubre, la vanguardia del XXX Cuerpo llegó al campo minado alemán, e inmediatamente los zapadores empezaron a trabajar. A las 02:00 horas del día siguiente, el camino estaba casi listo, y a las 04:00 horas los primeros tanques empezaron a cruzar el sendero despejado de minas. Estos senderos estaban señalados mediante cintas y los límites laterales del avance los marcaban los proyectiles trazadores de los cañones Bofors, disparando a ras de suelo. Sin embargo, debido a las tormentas de arena, la visibilidad era cero, por lo que pronto se empezaron a formar largas filas de tanques avanzando lentamente.

 

 

En la mañana del 24 de octubre, el cuartel general alemán fue bombardeado. Para el inicio de la batalla Rommel se encontraba en Alemania. El Comandante alemán al cargo, el general Georg Stumme, sufrió un ataque cardíaco y murió. El general Wilhelm Ritter von Thoma tomó el mando temporalmente.

 

 

Mientras tanto, los tanques del X Cuerpo solamente habían cruzado una sección de los campos minados, por lo que durante todo el día dependió de la fuerza aérea británica el mantener a los alemanes a raya.

 

 

Esa tarde se realizó el primer enfrentamiento de tanques. Si bien la lucha fue pareja, al final del día los británicos habían logrado conser, los británicos habían abierto una brecha de 10 km de ancho y 8 de profundidad. Sin embargo, a todo lo largo del frente la mayoría de las fuerzas alemanas se mantenían en sus posiciones defensivas originales. En este punto, el general Bernard Montgomery ordenó que las tropas que se encontraban al sur se retiraran al norte, a pesar de haber estado dominando la batalla, ya que en el norte, donde se debía dar el ataque principal, la ofensiva se había estancado.

 

 

En la madrugada del día siguiente, los tanques alemanes e italianos lanzaron una serie de escaramuzas por el frente, con el objetivo de detectar un punto débil en el frente aliado. Sin embargo, no obtuvieron resultados positivos. En la medianoche, los aliados lanzaron tres ataques en distintos puntos. La confusión reinaba en el campo de batalla, y los británicos perdieron 500 hombres, llegando a sobrevivir un sólo oficial británico.

 

 

Mientras este ataque de infantería era llevado a cabo, tropas australianas atacaban a un puesto de artillería alemán más al norte, obteniendo resultados favorables, que condujeron a Montgomery a mover el punto central de la ofensiva a esa nueva posición. La colina donde estaba el puesto fue tomada y fueron capturados 240 soldados alemanes. Las fuerzas del Eje intentaron recuperar sin éxito esa colina por una semana.

 

 

En este momento Rommel regresó a Egipto y encontró a sus tropas en una situación deplorable: la División italiana Trento había perdido la mitad de su infantería, la CLXIV División Ligera había perdido dos batallones enteros, la mayoría de los hombres estaban enfermos, la comida racionada y la moral estaba en el suelo. Lo peor de todo es que el Afrika Korps sólo tenía combustible para tres días. Sin embargo, a pesar de su debilidad, el ejército alemán logró detener la nueva ofensiva británica. En este punto, el premier inglés sir Winston Churchill exclamó: "¿Es tan díficil encontrar a un general que pueda ganar una batalla?".

 

 

Decidido a recuperar el puesto de artillería perdido el día anterior, Rommel movilizó a la División italiana Ariete y al XXI Ejército Panzer al norte. No obstante, no pudieron tomar la colina. Peor aún, la falta de combustible inmovilizó a los tanques, que desde entonces fueron blanco fácil de la superior fuerza aérea aliada. Pero, en el sur, a pesar de que la fuerza acorazada alemana se había retirado, los aliados no pudieron cruzar, ya que la infantería resistió haciendo buen uso de las armas antitanque.

 

 

En este momento, un bombardero Bristol Beaufort de la RAF hundió al cisterna Proserpina en Tobruk, acabando con los suministros que tan urgentemente necesitaba Rommel.

 

 

Entre el 27 y el 29 de octubre se llevaron a cabo fuertes choques entre los blindados ingleses y alemanes, y aunque ambos sufrieron bajas, la falta de combustible y la inferioridad numérica del Afrika Korps puso a Rommel en una situación díficil, que comunicó a sus oficiales: "Será imposible para nosotros zafarnos del enemigo. No hay gasolina para tal maniobra. Nuestra única opción es luchar hasta el final en El Alamein."

 

 

En la noche del 30, la 9ª División australiana alcanzó el camino pavimentado, ubicado detrás de las colinas que comprendían el sistema defensivo del Afrika Korps. Rommel contraatacó, pero sus fuerzas fueron repelidas por los australianos. El 1 de noviembre, Rommel empezó a planear la retirada a Puka, unos kilómetros al oeste. Ese día le llegaron 1.200 toneladas de combustible, pero eran muy pocos los tanques que le quedaban a Rommel, por lo que el combustible debió ser volado.

 

Operación Supercharge  

En la madrugada del 2 de noviembre se inició la Operación Supercharge, cuyo objetivo era quebrar la línea enemiga y destruir los pocos blindados que le quedaban, así como sus reservas. Después se continuaría atacando las rutas de suministros y se dispersaría el Afrika Korps.

 

 

Un masivo bombardeo de artillería y fuego aéreo sobre Tel al-Aqaqir y Sidi Abd al-Rahman precedió la llegada de la IX División Australiana. Debido al buen uso alemán de los cañones de 88 mm, las tropas británicas jamás llegaron a su objetivo y sufrieron un 75% de bajas, y la 9ª Brigada Acorazada perdió 70 de sus 94 tanques. Sin embargo, sí lograron hacer una brecha en el frente, y la 1ª División Acorazada logró cruzar las líneas defensivas.

Al mediodía los tanques alemanes e italianos se enfrentaron a los tanques británicos en lo que se llamó la Batalla de Aqaqir Ridge. El campo de batalla estaba lleno de humo y arena levantada por los carros. Los indicadores de humo de color verde, rojo y blanco eran una de las pocas cosas que los combatientes podían ver. Además, los aviones aliados lanzaron bombas y la artillería de cada lado disparó sobre el campo de batalla.

 

 

Rommel llamó a la 132ª División blindada Ariete para que se uniera a la que sabía sería la última batalla de tanques. Al anochecer, sólo le quedaban 32 tanques operativos en el frente. Inmediatamente, Rommel empezó a retirar a sus hombres a Fuka. Además le solicitó permiso a Hitler para retirarse, luego de explicarle lo desesperado de su situación, pero éste se lo negó.

 

 

Al día siguiente 150 tanques británicos acabaron con la 15ª y la 21ª Divisiones Panzer. Al enterarse de esto y de la existencia de una brecha de 19 kilómetros en el frente, Rommel decidió desobedecer la orden de Hitler y después de exclamar: ¡Mis hombres son primero!, ordenó la retirada.

 

 

El 4 de noviembre los tanques británicos alcanzaron el desierto abierto y los alemanes se retiraron. Las divisiones italianas quedaron prácticamente aniquiladas: las blindadas Ariete, Littorio y la motorizada Trieste cubriendo la retirada y las de infantería Pavia, Brescia, Trento, Bologna junto a la aerotransportada Folgore por la falta de medios de transporte, que les permitieran retirarse.

 

 

Resultados

El Panzerarmee Afrika perdió 12.000 hombres y 350 tanques, contando con 36 tanques para su retirada. Los aliados perdieron 23.500 hombres entre muertos y heridos.

 

 

A pesar de sufrir fuertes bajas, la victoria fue explotada en Gran Bretaña y a Montgomery se le otorgó el título de Vizconde de El Alamein.

 

 

Rommel y su ejército escaparon a toda prisa rumbo a Túnez, sufriendo el riesgo de ser cercados durante todo el viaje por la costa africana. Una vez allí recibió refuerzos y recursos, ya que los iba a necesitar porque en la costa noroeste de África habían desembarcado tropas estadounidenses, en lo que se conoce como la Operación Torch. Las fuerzas de la Francia de Vichy se volvieron entonces contra Alemania, obligando a Rommel a luchar una guerra en dos frentes en un territorio hostil. Sin embargo, lo que debería ser una victoria rápida sobre Alemania, fue convertida en una campaña relativamente larga, ya que las inexpertas fuerzas de los Estados Unidos cometieron muchos errores, especialmente en la batalla de Kasserine. De esta manera no fue sino hasta mayo de 1943 que los aliados expulsaron a las últimas fuerzas del Eje de África.

 

 

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